El estudio publicado en el Journal of Volcanology and Geothermal Research titulado: “Sistemas magmático-hidrotermales de alta temperatura inferidos mediante fluidos fumarólicos del volcán Callaqui, región del Biobío, Chile”, estableció un perfil geoquímico del volcán, el origen de sus fluidos y su evolución en el tiempo.
El Callaqui, conocido en la lengua local como “Callavquen” —que significa “celoso de los hombres”—, es un estratovolcán ubicado en la Región del Biobío. Su cumbre, situada a 3000 metros sobre el nivel del mar, está cubierta por un glaciar y, de acuerdo con el Ranking de Riesgo Específico de Volcanes Activos de Chile elaborado por Sernageomin, actualmente ocupa el puesto 18 entre los volcanes activos del país.
En su historia se han registrado dos erupciones menores en la cumbre del volcán, ocurridas en 1751 y 1980, además de un episodio de actividad sísmica anómala en 2022. Desde tiempos históricos, el volcán mantiene una actividad fumarólica permanente.
El estudio reúne datos obtenidos directamente de las fumarolas del volcán en los años 2017, 2019, 2023 y 2024, los que revelaron que el volcán presenta vapores sobrecalentados, es decir, que en su interior puede comportarse como una olla a presión. Así lo define de manera simple el autor principal del estudio, el Dr. Manuel Inostroza, investigador del Instituto Milenio Ckelar Volcanes y académico de la Universidad Andrés Bello.
“Pudimos determinar que el Callaqui corresponde a un sistema magmático-hidrotermal. Es decir, es un volcán que contiene mucha agua en su interior debido a las abundantes lluvias de la zona y al derretimiento del casquete glacial. A su vez recibe un significativo aporte magmático desde una fuente de calor profunda que mantiene ‘caliente’ todo el sistema volcánico. Este calor proveniente del magma, calienta el agua contenida en el interior del volcán y genera esta ‘presión’ en todo el sistema volcánico”, explica el experto.
En ese sentido, los resultados también evidencian un aumento en el aporte magmático, responsable del incremento de la presión interna del volcán, el cual coincide con la actividad sísmica anómala y episodios de incandescencia registrados entre fines de 2021 y comienzos de 2022. Finalmente, la publicación determina que el principal peligro volcánico está asociado a un aumento significativo del aporte magmático, que podría producir aumento de las temperaturas en la estructura volcánica y posterior derretimiento del glaciar. Este mismo fenómeno es esperable ante una posible reactivación del sistema lo que podría impactar a las comunidades aledañas e infraestructura crítica como las centrales hidroeléctricas.
“Este estudio constituye una herramienta clave para comprender mejor el sistema volcánico y contar con información actualizada sobre su comportamiento, lo que permite fortalecer la vigilancia y anticiparse ante eventuales cambios en su actividad. Sin embargo, estos resultados no implican una erupción inminente, ya que el volcán presenta un comportamiento propio de un sistema activo. Lo que sí evidencian es la importancia de reforzar el monitoreo y la gestión del riesgo para una mejor preparación de las comunidades y autoridades”, concluye el volcanólogo.

