La investigación aporta detalles sin precedentes hasta ahora, sobre el impacto de la erupción volcánica del Hunga Tonga Hunga Ha’apai y los posteriores tsunamis ocurridos en la isla polinésica en 2022.

El 15 de enero de 2022, ocurrió una sorpresiva y violenta erupción de un volcán submarino en el Reino de Tonga, que trajo consecuencias nunca antes vistas debido a los posteriores tsunamis que impactaron a la costa de gran parte del planeta y una gigantesca emisión de gases a la atmósfera. Se trata del volcán submarino de Hunga Tonga Hunga Ha’apai que despertó con furia hace dos años transformándose en la erupción volcánica más poderosa jamás observada y la mayor desde la erupción del Monte Pinatubo en 1991. 

El artículo científico titulado “Seguimiento de la propagación del tsunami y del colapso de la isla tras la erupción volcánica de Hunga Tonga Hunga Ha’apai 2022 a partir de observaciones multiespaciales”, –publicado en la revista científica Scientific Reports de Nature–, detalla qué sucede con las ondas generadas por la erupción del volcán, y como el análisis de esas ondas ayuda a comprender la propagación del magma hacia la superficie y el posterior tsunami.

La investigación liderada por el investigador del Instituto Milenio Ckelar Volcanes y académico de la UCN, Dr. Mahesh Shrivastava, aborda el “viaje” de estas ondas acústicas, desde el momento de la erupción hasta llegar a largas distancias en forma de olas de tsunami, que afectaron a todo el Océano Pacífico, y que también produjeron el colapso de la isla Hunga Tonga. Además, estas ondas perturbaron las últimas capas de la atmósfera.

Ondas expansivas

De acuerdo al doctor Shrivastava, las erupciones volcánicas cuando suceden liberan distintos tipos de ondas, muy parecido a lo que podemos ver en una bomba nuclear. “Cuando un volcán hace erupción podemos ver una onda que ‘nace’ desde el volcán y se expande rápidamente por kilómetros a la redonda y que pueden ser captadas por el oído humano mucho después de ser vistas al momento de la erupción”. 


La isla Hunga Tonga “nace” a partir de otra erupción del volcán en el año 2015, y al contrario de lo que se esperaba –normalmente las deformaciones generadas por erupciones volcánicas se mantienen durante unos pocos meses y luego desaparecen–, esta deformación se mantuvo hasta la erupción del 15 de enero de 2022.

De acuerdo con el estudio, realizado con imágenes SAR de Sentinel – 1 (imágenes satelitales de radar que permite obtener imágenes de alta resolución a larga distancia), con la mayor explosión del volcán que alcanzó las últimas capas de la atmósfera, la parte central de la isla volcánica prácticamente desapareció. Por lo tanto, los investigadores postulan en este artículo científico, que las señales de ondas acústicas emitidas por la erupción están asociadas a la desaparición de la parte central de la isla. 

“Lo que descubrimos en el estudio, detalla el Dr. Shrivastava, es que al mismo tiempo que se levantaba la columna eruptiva, se produjo la deformación en la zona y, el impacto de la actividad volcánica llegaba a todas las costas del Océano Pacífico, provocando posteriormente tsunamis en muchos países de la costa del Pacífico de Sudamérica, Norteamérica, Alaska y Japón”.

Olas volcánicas

La magnitud de los tsunamis provenientes de actividades sísmicas depende de la intensidad del evento telúrico, esta intensidad define la energía que se traspasa a la columna de agua. En el caso de las olas de tsunami provenientes de la actividad volcánica, del volcán submarino Hunga Tonga en 2022, se observaron ondas más grandes, rápidas y duraderas, algo totalmente inesperado en este tipo de eventos.

Lo que los científicos proponen es que la interacción de las ondas acústicas provocadas por la erupción volcánica, con las ondas propias del agua, pudieron haber provocado estas olas más rápidas, duraderas y mucho más grandes de lo esperado, incluso en lugares muy lejanos. Asimismo, la dirección de las ondas acústicas generadas por la actividad del Hunga Tonga, van en la misma dirección de la propagación que las olas de tsunami.

Por otro lado, y concluyendo, el documento postula que en la erupción se encuentran las ondas acústicas provocadas por la erupción, pero también se encontró la onda Lamb, esta onda es de baja frecuencia, y viajan a la velocidad del sonido. La primera vez que dichas ondas se observaron fue en la erupción del volcán Krakatoa en 1883 y posteriormente, en la erupción de Santa Helena en 1980. 

En el caso de la erupción del volcán Hunga Tonga, la onda Lamb dio vueltas cuatro veces el planeta en una dirección y luego, tres veces en dirección contraria. La onda Lamb, de acuerdo con los científicos, es la que se encarga de transportar la energía volcánica hacia las últimas capas de la atmósfera, generando fuertes perturbaciones.

Finalmente el estudio muestra el uso de técnicas de teledetección, (mediciones geodésicas por satélite) para identificar erupciones volcánicas, terremotos y tsunamis a miles de km de distancia. Por lo tanto, muestra detalles sin precedentes sobre la deformación de la erupción del volcán de Tonga de 2022.